Se acabaron los campos de entrenamiento y es hora de ponerse manos a la obra. El volumen de las comparaciones y los insultos están ahora a todo volumen, porque es la semana de la lucha. Volvamos atrás en el tiempo y repasemos algunos de los combates más épicos del Día de la Independencia de México de los últimos 30 años.
Cuando Óscar De La Hoya y Julio César Chávez se enfrentaron en su revancha el Día de la Independencia de México de 1998, no se trataba sólo de un combate de boxeo, sino de un simbólico paso de la antorcha entre dos generaciones de leyendas del boxeo mexicano.
En su primer combate, en 1996, De La Hoya dominó a un Chávez pasado de moda, pero la revancha tuvo un significado más profundo.
Este combate, celebrado en el Thomas & Mack Center de Las Vegas, fue más que una batalla entre dos boxeadores; fue una lucha por el orgullo, el legado y el futuro del boxeo mexicano.
Rencor reavivado
Chávez, uno de los mejores luchadores mexicanos de todos los tiempos, había sido una fuerza dominante durante los años 80 y principios de los 90.
Cuando se enfrentó a De La Hoya por primera vez en 1996, ya había pasado su mejor momento, y el más joven y rápido De La Hoya le arrolló, forzando una parada en el cuarto asalto.
Chávez no estaba satisfecho con el resultado del combate y estaba decidido a demostrar que aún le quedaban fuerzas para derrotar a su rival más joven.
Para De La Hoya, el “Chico de Oro”, este combate era una oportunidad de consolidar su estatus como la nueva cara del boxeo mexicano.
De La Hoya, que ya era una estrella en EE.UU. con el oro olímpico y títulos mundiales a sus espaldas, sabía que para ganarse de verdad a los aficionados mexicanos tendría que pasar por Chávez, el héroe de una generación.
La juventud triunfa sobre la experiencia
El 18 de septiembre de 1998, De La Hoya y Chávez se enfrentaron de nuevo ante un pabellón repleto en Las Vegas.
Desde la campana inicial, quedó claro que Chávez tiene problemas para seguir el ritmo de la velocidad y la habilidad de De La Hoya.
El púgil más joven controló el ritmo del combate con su afilado jab y sus potentes combinaciones, mientras que Chávez luchaba por encontrar huecos contra su oponente más rápido.
A pesar de la clara diferencia de habilidad y juventud, el combate tuvo una intensidad emocional que elevó el ambiente.
El público estaba dividido entre los que animaban a Chávez, el guerrero envejecido, y los que habían abrazado a De La Hoya como el futuro del boxeo mexicano.
El combate llegó a su fin en el octavo asalto, cuando la esquina de Chávez detuvo el combate, reconociendo que su luchador ya no tenía nada que ofrecer contra el implacable ataque de De La Hoya.
Cambio de guardia
Aunque el resultado era de esperar, el simbolismo del combate era innegable. La victoria de De La Hoya marcó un claro paso de la antorcha de una leyenda mexicana a la siguiente.
Para los aficionados, fue un momento agridulce, ya que el héroe del pasado fue derrotado por el campeón del futuro.
De La Hoya, por su parte, mostró sus respetos a Chávez tras el combate, reconociendo el impacto que el veterano púgil tuvo en su propia carrera.
El impacto económico y la audiencia
Esta revancha no fue sólo un asunto emocional, sino también un éxito económico. El combate generó millones en ingresos de pago por visión y atrajo a más de 16.000 aficionados al Thomas & Mack Center.
La combinación de las históricas carreras de los púgiles y el significado de la fecha lo convirtieron en un acontecimiento ineludible para los aficionados al boxeo, especialmente los de ascendencia mexicana.
Los combates del Día de la Independencia de México habían sido durante mucho tiempo un elemento básico del deporte, pero De La Hoya contra Chávez II consolidó el fin de semana como un escaparate para las mayores estrellas del boxeo.
Campana final
El triunfo de Óscar De La Hoya sobre Julio César Chávez fue un momento decisivo en la carrera de ambos púgiles.
Para Chávez, fue una despedida digna del más alto nivel de competición, mientras que para De La Hoya, fue un logro supremo que cimentó su lugar como la nueva cara del boxeo mexicano.
Este combate, celebrado el fin de semana del Día de la Independencia de México, tuvo todo el dramatismo, la emoción y el orgullo que los aficionados al boxeo esperan de los combates que tienen lugar durante esta célebre festividad.