Serrano contra Téllez: Una batalla en la encrucijada
Escrito por Angelo Magdeleno
La noche en que Amanda “The Real Deal” Serrano (48-4-1, 31 KOs) luchó contra Reina Téllez (13-1-1, 5 KOs) se sintió como una encrucijada disfrazada de defensa del título estándar. Most Valuable Promotions tomó el Coliseo Robert Clemente de San Juan de Puerto Rico y se retransmitió en directo por DAZN. Para el campeón, era lo de siempre. Sin embargo, para la retadora, era la oportunidad de cambiar su vida.
La leyenda de Puerto Rico
Amanda Serrano entró en el ring como siempre lo hace. Estaba tranquila, enroscada y llevaba el peso de la historia sobre sus hombros. Desde los gimnasios de Carolina (Puerto Rico) hasta los eventos principales del Madison Square Garden, ha construido su carrera desafiando los límites.
Serrano ha conquistado siete divisiones y ha destrozado estereotipos. Su reputación se la ha ganado a pulso, asalto a asalto. A los 35 años, ya no lucha para demostrar que pertenece al deporte. En su lugar, lucha para recordar al deporte quién es exactamente.
El Desafiante Hambriento
Frente a ella estaba Reina Téllez. Es más joven, más baja y en gran medida desconocida para el aficionado ocasional. Sin embargo, no es ajena a la rutina que hay bajo la superficie del boxeo. Téllez creció en los gimnasios de Florida, forjada en torneos nacionales y en largas jornadas de trabajo antes del amanecer.
Aceptó el combate contra Serrano con poca antelación. Es el tipo de llamada con la que los luchadores sueñan y temen a partes iguales. Para Téllez, aún no era su momento. Pero como todo boxeador sabe, este deporte rara vez espera el momento perfecto.
Coraje bajo el fuego
Cuando sonó la campana, se notó la diferencia de experiencia. Pero también el coraje. Serrano presionó con su conocido ritmo de zurda. Clavó ganchos en el cuerpo y cortó el anillo con paciencia de veterana.
Téllez respondió con obstinada determinación. Se negó a rendirse. Contraatacó cuando pudo, absorbiendo golpes que habrían destrozado a una luchadora menor. A medida que se acumulaban los asaltos, llegaba el respeto. Se lo ganó, no se lo dieron.
Ganarse la credibilidad mundial
Al sonar la campana final, Serrano había hecho lo que hacen los campeones. Controló el combate, defendió sus títulos y no dejó dudas en las tarjetas de puntuación. Pero Téllez se fue con algo casi igual de valioso: credibilidad.
Llegó hasta el final con una de las mejores boxeadoras de todos los tiempos. Actuó bajo las luces más brillantes en la misión más dura de su joven carrera. Según el observador Angelo Magdaleno, Téllez sorprendió al mundo. No fue derribada e incluso dejó morada a la mejor boxeadora del planeta, con la excepción de Claressa Shields.
Historia de dos luchadores
En el boxeo, las victorias y las derrotas importan. Pero noches como ésta nos recuerdan que las historias también importan. Serrano añadió otro capítulo a un currículum legendario. Mientras tanto, Téllez escribió las primeras líneas de lo que podría convertirse en su propia leyenda.