Cada año, al llegar septiembre, el mundo del boxeo se prepara para uno de sus fines de semana más lucrativos: El Día de la Independencia de México.
No es sólo una época de buena comida, fuegos artificiales y fiestas. Esta tradición, que se remonta a décadas atrás, se ha convertido en una piedra angular para que luchadores, promotores y cadenas saquen provecho de la popularidad de este deporte, sobre todo entre los apasionados aficionados mexicanos.
Una tradición arraigada en el beneficio
La tradición de que los púgiles mexicanos encabecen los eventos del Día de la Independencia de México no comenzó con su primera “época dorada”, a mediados de la década de 1930. Tampoco fue durante la segunda, en la década de 1960, cuando se formó el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en la Ciudad de México.
El calendario del boxeo no se alteró hasta que entró en escena la leyenda Julio César Chávez, cuyos combates en la década de 1990 sentaron las bases de esta rentable tendencia.
La nueva visión de Chávez del “estilo mexicano” atrajo más miradas hacia este deporte y en 1992 se produjo el combate contra Héctor “Macho” Camacho. Fue algo más que una batalla por el orgullo: fue un monstruo financiero.
Con la asistencia de más de 19.000 aficionados a todo volumen y millones más viéndola en casa, la pelea generó importantes ingresos y estableció el Día de la Independencia de México como una fecha privilegiada para el boxeo.
Hoy, esta tradición continúa con Saúl “Canelo” Álvarez, que se ha convertido en el rostro del boxeo mexicano. Un combate de Canelo en este fin de semana festivo es un gran acontecimiento, que atrae a grandes multitudes y genera enormes cantidades de pago por visión.
El combate de 2017 contra Gennady Golovkin generó más de 1,3 millones de compras de pago por visión y casi 100 millones de dólares de ingresos. El impacto financiero de estas peleas es innegable, lo que consolida aún más el Día de la Independencia de México como uno de los fines de semana más lucrativos del deporte.
La Liga de las Tres Letras
La UFC reconoce desde hace tiempo la importancia económica y cultural del Día de la Independencia de México, y ha intentado en varias ocasiones sacar provecho de la fecha organizando eventos con destacados luchadores mexicanos o mexicano-americanos.
La promoción ha pretendido reflejar el éxito visto en el boxeo, donde púgiles como Chávez y Canelo han convertido la fiesta en un lucrativo espectáculo.
En los últimos años, la UFC se ha centrado cada vez más en ampliar su presencia en México, organizando eventos en ciudades como Ciudad de México y promocionando a estrellas como Yair Rodríguez, Brandon Moreno y Alexa Grasso.
A pesar de estos esfuerzos, la UFC ha tenido dificultades para replicar las cifras masivas de pago por visión y la participación de los aficionados tradicionalmente asociadas al boxeo en esta fecha.
Los intentos de la promoción han incluido la programación de combates de alto nivel en torno al Día de la Independencia de México, pero ninguno ha alcanzado todavía el nivel de los mayores acontecimientos del boxeo.
Con el continuo ascenso de campeones mexicanos como Moreno, que recientemente recuperó su título de peso mosca, y Grasso, que se hizo con el cinturón de peso mosca femenino en 2023, la UFC sigue comprometida con el establecimiento de un fuerte punto de apoyo en el mercado mexicano, y el potencial de un evento decisivo en el Día de la Independencia de México sigue siendo alto.
El efecto Canelo
Canelo Álvarez ha llevado el éxito económico del boxeo mexicano a nuevas cotas. Conocido por su capacidad para atraer multitudes, los combates de Canelo son algo más que simples combates de boxeo: son espectáculos que cautivan al público de todo el mundo.
Su equipo convierte magistralmente cada combate en un gran acontecimiento, desde la preparación previa al combate hasta las celebraciones posteriores, asegurándose de que cada aspecto se monetiza.
Las cifras financieras hablan por sí solas. El combate de Canelo contra Golovkin en 2017 generó unos 27 millones de dólares sólo en ingresos por entradas en directo, por no mencionar los millones adicionales procedentes de las ventas de pago por visión, los derechos de retransmisión internacional y los patrocinios.
La revancha de 2018 fue aún mayor, recaudando aproximadamente 94 millones de dólares de las ventas de pago por visión, lo que la convirtió en uno de los eventos más taquilleros del año.
El impacto económico más amplio
El éxito económico de los combates del Día de la Independencia de México va más allá de los luchadores y los promotores. Lugares como el T-Mobile Arena de Las Vegas experimentan un importante impulso económico, con hoteles, restaurantes y negocios locales que prosperan a medida que los aficionados acuden en masa a la ciudad para el evento.
Las cadenas de televisión y los servicios de streaming también se benefician del aumento de espectadores, ya que los combates preliminares y los eventos under card gozan de mayor interés e ingresos durante estos fines de semana.
Mientras ondean las banderas y los mariachis cantan “Volver, Volver” en el T-Mobile Arena el14 de septiembre, a sólo 3 km de distancia tendrá lugar la carta de amor al pueblo mexicano, el UFC 306 en The Sphere de Las Vegas.
El futuro de la tradición
Con estrellas emergentes como Óscar Valdez y Jaime Munguía en el candelero, la tradición está preparada para seguir siendo un acontecimiento imprescindible en los años venideros. La tradición de que los boxeadores mexicanos peleen el Día de la Independencia de México está grabada en el tejido de este deporte. Ha dado lugar a momentos legendarios, combates emblemáticos y campeones inolvidables.
Desde el paseo de Floyd Mayweather con un sombrero al revés envuelto en los colores mexicanos hasta Gervonta Davis siguiendo la fórmula para intentar asegurarse la invitación a la carne asada, la complacencia con “mi gente” se hace más fuerte en torno a mayo y septiembre.
Para los luchadores mexicanos, subir al ring ese día es un rito de iniciación, una oportunidad de demostrar su valía en el escenario más grandioso. Mientras el deporte perdure, también lo hará el legado de estos guerreros que encarnan el espíritu de México cada vez que pisan entre las cuerdas el16 de septiembre.
Para los aficionados a la lucha, la UFC no parece dar marcha atrás en su intento de hacerse con un trozo del pastel, así que esto significa más combates emocionantes cada septiembre (Boxeo y MMA).
Para las cadenas y las promociones, mientras puedan seguir llenando los asientos, representa una oportunidad continua de sacar provecho de uno de los fines de semana más rentables del boxeo.