La edad es simplemente un número para Yoel Romero. La leyenda cubana, conocida mundialmente como el“Soldado de Dios“, ha vuelto a saborear la victoria. A los 48 años, Romero sorprendió al mundo del deporte al convertirse en el Campeón Interino del Real American Freestyle (RAF) Campeón Interino. Demostró que sus habilidades siguen estando a punto años después de su mejor momento en las artes marciales mixtas.
Dominación total sobre la juventud
El evento tuvo lugar este fin de semana en el Fisher Event Center de Indiana. Romero se enfrentó a Pat Downey, un formidable rival estadounidense. Downey es Campeón del Mundo Junior 2019 y es más de 20 años más joven que la estrella cubana. Sin embargo, la diferencia de edad no importó.
Romero se aseguró la victoria mediante la superioridad técnica. Consiguió un aplastante 10-0, que puso fin al combate antes de que expirara el tiempo reglamentario. Desde el primer intercambio, Romero impuso su voluntad. Desplazó repetidamente a Downey de la zona, impidiendo que el luchador más joven encontrara ritmo. Al final, el cubano acumuló puntos continuamente hasta que el duelo llegó a su fin de forma indiscutible.
Un legendario pedigrí de lucha libre
Este triunfo supone un glorioso retorno a las raíces de Romero. Antes de su fama en el Ultimate Fighting Championship (UFC), era un icono de la lucha libre. Ganó una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 y quedó cuarto en Atenas 2004. Además, consiguió un título mundial para Cuba en 1999 y cinco podios en los Campeonatos del Mundo entre 1997 y 2005.
Recientemente, Romero ha explorado varios formatos de combate. En septiembre, debutó en el Bare Knuckle Fighting Championship con una victoria por nocaut. Ahora, este título de lucha refuerza su condición de atleta de élite en activo.
Desafiando las probabilidades a los 48 años
Romero abandonó Cuba en 2007 y finalmente pasó a las MMA profesionales en 2009. Pasó años aterrorizando a la división de peso medio de la UFC. Hoy, con casi medio siglo de edad, sigue derrotando a oponentes en su mejor momento. Su última actuación confirma que el “Soldado de Dios” está lejos de estar acabado. Sigue siendo una fuerza peligrosa en el mundo de los deportes de combate.