Bestia
La nueva película Beast demuestra que el cine de acción no necesita reinventar la rueda para triunfar. Dirigida por Tyler Atkins, esta producción ofrece un viaje muy previsible, pero completamente lleno de adrenalina, que sin duda cautivará a los aficionados a las artes marciales mixtas. La trama sigue a Patton James, un antiguo campeón invicto de MMA que ahora trabaja como pescador. Vive una vida tranquila tratando de mantener a su querida familia. Sin embargo, los graves problemas de su hermano pequeño le obligan de repente a volver al despiadado mundo de la lucha en jaula.
Golpes emocionales y clichés eficaces
La película recicla tropos clásicos del cine de boxeo. Es absolutamente inevitable recordar joyas como Rocky o Toro Salvaje al ver la evolución del protagonista. El guión descarga todo su peso dramático en la unidad familiar. Patton se enfrenta a la enfermedad de su hija, al profundo rechazo de su esposa y a los constantes tropiezos de su hermano. Aunque la historia sigue siendo previsible, funciona perfectamente porque muestra sus cartas sin pudor. Los arquetipos se sienten increíblemente naturales y cumplen sus papeles emocionales con gran eficacia.
Un reparto con estrellas del Ring
El reparto eleva mucho la propuesta. Russell Crowe destaca como Sammy, el veterano entrenador de la época dorada de Patton. Aunque su presencia parece casi un breve cameo, aporta un magnetismo innegable. Por otra parte, la modelo Kelly Gale interpreta a la esposa, sirviendo de conflicto básico pero necesario. El verdadero robaescenas es Neal, el tierno compañero de pesca que odia por completo la violencia. Los antagonistas están perfectamente diseñados para ser odiados. Bren Foster brilla como el tramposo Xavier Grau, mientras que Luke Hemsworth expone la frialdad de los empresarios deportivos.
Realismo brutal en la gran pantalla
El aspecto visual es el punto más fuerte de esta película. La producción utiliza un presupuesto medio para ofrecer espectaculares tomas aéreas de las impresionantes playas australianas. El clímax final se traslada directamente a Bangkok, rodado en un estadio real gracias a una gran colaboración con One Championship. Las coreografías de lucha son profundamente realistas y muy intensas. La película expone un entorno fuertemente dominado por la masculinidad clásica, donde los conflictos cotidianos se resuelven a puñetazos. Los verdaderos aficionados al deporte quedarán plenamente satisfechos con la calidad técnica de la película.