Bill Caplan
El mundo del boxeo perdió a un gigante el 23 de abril de 2026. Bill Caplan, publicista del Salón de la Fama, falleció dejando un vacío. No era sólo un relaciones públicas; era el latido del corazón de este deporte desde 1962. El CMB compartió su tristeza desde Ciudad de México. Dieron el pésame a un hombre que forjó la historia. Bill Caplan era un maestro. No se limitó a promover combates; construyó leyendas. Durante seis décadas, su nombre significó excelencia boxística. Fue miembro del Salón de la Fama del Boxeo Internacional.
Una carrera definida por la grandeza
Su trayectoria comenzó en 1962. Desde entonces, trabajó con los nombres más importantes. Fue asesor de confianza de George Foreman. Dio forma al éxito de Top Rank y Golden Boy Promotions. Su trabajo con Aileen Eaton sigue siendo un referente. En 2010, la BWAA le honró con el Premio Marvin Kohn. En 2016, obtuvo el Premio Barney Nagler por su larga trayectoria. Estos honores demostraron su valor para el círculo cuadrado. Era un titán entre los hombres del sector.
El hombre conocido como Tío Bill
Mauricio Sulaimán, Presidente del CMB, le llamaba un querido amigo. Su vínculo era profundo. Sulaimán recordaba que Bill le llevó a Disney cuando sólo tenía ocho años. Bill era un hombre decidido que nunca vaciló. Nunca dejó de promover el deporte. Sus compañeros le admiraban, y los jóvenes publicistas aspiraban a alcanzar su nivel. Fue mentor de muchos en las salas de prensa. Siempre estuvo cerca de sus seres queridos en el deporte.
Un legado de amor y familia
Aunque el boxeo era su pasión, la familia era su alma. Bill conoció a su esposa en 1957. Estuvieron casados hasta el último día de su vida. Su hija Debbie nos contó cuánto quería a sus cinco hijos. Vivía para sus nueve nietos y bisnietos. Debbie y sus hermanos llevan ahora su antorcha. Se asegurarán de que su nombre siga vivo para las generaciones futuras.
La campana final para un verdadero amigo
El deporte se sentirá diferente sin él. Sin embargo, su influencia permanece en cada ring. Bill Caplan demostró que se podía ser una potencia y un alma bondadosa. Moldeó el deporte hasta convertirlo en lo que es hoy. Que Dios le bendiga para siempre y por toda la eternidad. Su recuerdo será una bendición para todos. Enviamos nuestras oraciones a su familia y a sus muchos amigos de todo el mundo. Todos le recordarán siempre.