Desde títulos internacionales de kickboxing hasta sus ambiciones de competir en ONE Championship, este joven luchador colombiano está forjando su carrera a base de disciplina, dedicación y un claro compromiso con los golpes.
Colombia sigue dando talentos prometedores en los deportes de combate, y Samuel David Morales Montaña, conocido como «Sam Calavera Lee», es uno de los jóvenes deportistas que están luchando por hacerse un hueco en la escena internacional. Morales, que representa a Soacha, en Cundinamarca, ya ha conseguido importantes logros en kickboxing, como un título mundial juvenil en España en 2024 y un campeonato sudamericano en Argentina en 2025.
Para Morales, sin embargo, este camino va más allá de acumular títulos. Es un proceso forjado por años de dedicación, crecimiento personal y el orgullo de representar a su país.
«Mi evolución desde que empecé ha supuesto mucho progreso, dedicación y disciplina. Es una sensación maravillosa representar a mi país en diferentes escenarios. Es algo que me llena de orgullo», le dijo Morales a Fajador.
Experiencia internacional y la búsqueda de su identidad
Uno de los momentos clave de la joven carrera de Morales tuvo lugar durante el Campeonato del Mundo de 2024 en España, donde se enfrentó a cuatro rivales de distintos países. Esa experiencia le permitió conocer una gran variedad de estilos de lucha y enfoques competitivos, lo que contribuyó a su desarrollo como deportista.
«Cuando representé a mi país en el Campeonato del Mundo hace dos años, tuve cuatro combates contra rivales de distintos países. Había muchos estilos de lucha diferentes, así que diría que ese torneo fue la experiencia que más me marcó», explicó.
Aunque el kickboxing se ha convertido en su disciplina principal, Morales también se ha probado en las artes marciales mixtas. Contó que participó en un combate de MMA y salió victorioso, pero la experiencia acabó por reafirmar su preferencia por el combate de pie.
«Tuve la oportunidad de participar en un combate de MMA, que gané. Pero siento que ya he tomado la decisión de dedicarme al 100 % al kickboxing y a los golpes. Creo que ahí está mi punto fuerte», dijo Morales.
Ha destacado que su decisión no resta valor al respeto que siente por otras artes marciales. Aunque sigue abierto a la posibilidad de volver algún día a las MMA, por ahora eso no forma parte de sus planes competitivos.
El reto de encontrar apoyo
Más allá de las exigencias físicas y técnicas de la competición, Morales cree que uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentan los jóvenes deportistas colombianos es la falta de apoyo económico e institucional.
Para un luchador que busca oportunidades internacionales, los recursos necesarios para entrenar, viajar y competir pueden convertirse en barreras importantes, independientemente de su potencial deportivo.
«Creo que el mayor obstáculo es el apoyo. Y no es solo para mí o para este deporte, sino para todos los deportes aquí en Colombia. Necesitamos más gente que nos apoye de verdad y que crea en nosotros como deportistas», dijo.
Morales cree que invertir en los jóvenes deportistas debería verse como una oportunidad para desarrollar el talento deportivo y no solo como un gasto.
«No somos un gasto; somos una inversión. Creo que tengo todas las cualidades necesarias para seguir adelante y triunfar».
Su punto de vista refleja un reto al que se enfrentan muchos deportistas en formación, que tienen que compaginar sus ambiciones deportivas con la realidad práctica de financiar sus carreras.
El camino hacia ONE Championship
A pesar de esos retos, Morales tiene una visión clara de la siguiente etapa de su carrera.
Junto a su entrenador, Julio Roa, y al equipo de JAR Training, esta promesa colombiana espera dar el salto a la competición profesional en 2027. Su objetivo a largo plazo es ganarse un puesto en ONE Championship y, con el tiempo, competir por un título mundial.
«Estamos trabajando muy duro para llegar a ONE. No solo para llegar hasta allí, sino para convertirnos en campeones del mundo en ONE. Sé que, con mi equipo y mi entrenador, Julio Roa, tenemos todo lo que necesitamos para conseguirlo», dijo Morales.
Además, te contó cuándo tiene pensado dar el siguiente paso.
«Creo que el año que viene será cuando demos el salto a la competición profesional, y ahí es donde empezaría el viaje».
Por ahora, Morales sigue centrado en mejorar sus habilidades y en adquirir la experiencia necesaria para progresar en un deporte tan exigente.
Sus logros internacionales le han servido de base inicial, pero el salto al mundo profesional traerá consigo un nuevo nivel de competición y de expectativas.
A medida que «Sam Calavera Lee» sigue creciendo, su historia pone de relieve tanto el potencial de los nuevos talentos colombianos en los deportes de combate como los retos a los que se enfrentan los jóvenes deportistas a la hora de buscar oportunidades más allá de sus fronteras.
El camino hacia ONE Championship sigue siendo más una ambición que un destino asegurado. Para Morales, el siguiente capítulo empieza con los mismos principios que le han guiado hasta ahora: disciplina, dedicación y la confianza en su capacidad para seguir progresando.