Ñiting Do
La Legislatura de Buenos Aires no suele acoger a multitudes de aficionados a las artes marciales, pero el miércoles 2 de septiembre fue una excepción. La diputada libertaria Lucía Montenegro organizó una concentración masiva en el Salón San Martín para celebrar los 40 años de Ñiting Do en Argentina. La afluencia de público fue absolutamente impresionante. El recinto se llenó tan rápido que decenas de aficionados entusiastas tuvieron que quedarse esperando fuera.
Homenaje a los artífices del movimiento
El maestro Alfredo Tombolan, el hombre que trajo el Ñiting Do a Argentina, fue el protagonista del evento. Le acompañó Fernando Castiñeira, abogado y profesor universitario, que aportó su propia perspectiva al evento. Juntos, recordaron cuatro décadas dedicadas a la construcción de una comunidad y a la disciplina. Al contemplar a una multitud de practicantes comprometidos y familias locales, Montenegro se emocionó visiblemente ante la enorme muestra de apoyo.
Un vínculo forjado sobre el tatami
Para Montenegro, esto no fue solo una sesión de fotos política. Tiene una conexión genuina y personal con este deporte. Compartiendo su entusiasmo, habló de las innumerables horas que pasó entrenando junto a muchos de los asistentes en Lomas de Zamora. Elogió la determinación que estos deportistas demuestran cada día, tanto en el dojo como en el mundo real. En su opinión, las artes marciales simplemente no reciben el respeto institucional que realmente se merecen.
Más que un simple pasatiempo de nicho
Puede que a algunos les sorprenda, pero las artes marciales tienen muchísima popularidad en Argentina. Montenegro señaló que, de hecho, son la segunda actividad deportiva más popular del país, justo detrás del fútbol, con más de dos millones de practicantes activos. Aprovechó el momento para hacer hincapié en la unidad entre todos los estilos y disciplinas. «Más allá de los diferentes escudos o uniformes, somos, sin lugar a dudas, uno», dijo a la multitud que la vitoreaba.
Formar mejores personas, no solo luchadores
Montenegro retó a los líderes políticos a ir más allá del aspecto físico de los deportes de combate y ver su verdadero valor. Estas disciplinas forjan el carácter y la resiliencia. «Las artes marciales no solo forman a los deportistas, sino que también forjan guerreros con un corazón templado para la paz», señaló. Para cerrar el evento, recordó con orgullo a todos que la Asamblea Legislativa tiene un sólido historial a la hora de abrir sus puertas al kickboxing, el muay thai, el taekwondo, el kárate, el judo y, ahora, a la increíble comunidad del Ñiting Do.